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Sumas Incorrectas

 

Dedicado a todos aquellos que creen que no hay barreras en el amor.

¿Cómo se puede amar a más de una voz, a más de un latir, a más de un adiós? 

Las miradas callan y los labios también. Déjame un mapa para leer tus secretos y descubrir qué sientes debajo de tu coraza de hiel.

Se puede. Sentir calor y frío, miedo y valentía, alegría y tristeza, esperanza y desilusión. Se puede. Amar a más de una persona, sin género ni condición, sin límites, sin prohibición.

 ¿Acaso hay barreras en el amor? 

Las hemos dibujado y ahora debemos surcarlas, sin levantar sospecha y sin viento a favor. Se puede. Anhelar a tu familia y perdonar un error, querer a un amigo y olvidar su traición, amar a tu pareja y volar sin dirección.

¿Cómo se puede amar a más de un corazón?

Se puede. Porque el amor no entiende de sexo, razas o cualquier distinción. El amor es libre y vuela alto. No se ata a las normas de la sociedad o época en cuestión.

 Y si se puede … ¿Por qué no germina la pasión?

 Falta coraje y sobra temor. Las emociones se derrumban ante lo establecido. Una batalla de espadas no se puede combatir con rosas, ni los sueños camuflarlos con espinas rotas.

Debajo del manto de tu hermosura, tejeré mi fe, me enredaré entre tu espuma sin que me puedas ver. Te miraré a escondidas y te desearé cada anochecer.

Tu tierna empatía bailará en mi recuerdo hasta que olvide incluso el nombre de mi piel. 

Enfrasquemos recuerdos y convirtámoslo en el aroma más bello.

Dejemos que hablen las paredes sobre la extraña unión que enlazaron nuestros cuerpos.

No te atrevas.

No te atrevas a decir en alto que tus manos luchan por tocar mi cuerpo enjaulado, conexión que existe y que tan solo nosotros notamos, química que rompe cualquier ley y aplasta fórmulas exactas. Porque a veces las sumas no se guían por su valor y, es entonces, cuando es imprecisa y errónea su conclusión.

No te atrevas. No te atrevas a decir que te mueres de ganas por robarme otro beso, quitarme la falda, morderme o acariciarme la espalda.

No te atrevas porque nos atrevamos.

Atrévete porque sientas que no quieres otro cobijo que no sean nuestros brazos.

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