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Se acabó el amor

 

 

Dedicado a aquellos quien acaban con el amor como quien termina de leer un libro

 

La última hoja de su otoño se cayó.

Suena el teléfono. Recibo un mensaje

– Tenemos que hablar

– ¿Qué ocurre? ¿Pasa algo? No me asustes…

– Cielo, las cosas no van bien.

– No entiendo…

– Llevo un tiempo dándole vueltas y creo que lo mejor es que me marche.

– Estás de broma, ¿verdad?

– Ojalá, pero no…Lo siento muchísimo.

– No sé qué decir sinceramente. Me dejas en estado de shock. Al menos espera a que llegue a casa y hablemos. Por favor.

– No hay nada más que hablar cielo. Se acabó el amor. No me lo pongas más difícil.

Cielo.

Y eso intenté cada día que pasamos juntos: alcanzar de la mano el cielo,volcar las estrellas en nuestra almohada y reírnos de los tropiezos.

Nuestro cielo, el que construimos codo con codo.

Tropiezos.

Se acabó el amor como quien termina de leer la última página de un cuento.

Fui su barco: viajamos juntos y nos amamos

y al llegar a su destino,

se olvidó en el puerto sus sentimientos.

Naufragamos.

Se acabó el amor como quien se termina su plato favorito,

saboreando hasta el último bocado,

como la ultima bocanada de aire que me robó de sus labios.

Se acabó el amor como quien deja de tener frío en verano,

como el que seca sus lágrimas como si no hubiera llorado.

Se acabó como el rocío de las mañanas en el mes de mayo,

el oasis en un invierno inventado,

la nieve en el desierto de tenernos y no amarnos.

Se acabó el amor como se acaba  un camino empedrado y comienza un sendero llano.

Se acabó como se esfuman las estaciones cada año.

Se acabó.

Se acabó el amor  después de un viaje largo.

Se acabó el amor como quien se acaba un libro

o una novela de desengaños.

El amor y su fecha de caducidad.

Maldito producto hechizado.

Se acabó el amor.

No por falta de lluvia,

de abrazos, de planes futuros,

de sueños, de besos,

de sexo, de celos.

Cero. A cero. Me dejaste en números grises

y me pides que sea de acero en las noches,

en los días, en esta vida sin tus matices.

Se marchó su tren en plena festividad,

como quien se araña las alas

y olvida sus ganas de volar.  

Volvamos a volar.

– Cupido, ¿cómo se sabe que dejas de amar? ¿Cuáles son las señales que indican que el amor se esfumó, que no volverá?

Se bebió el amor como el sediento traga la última copa en el bar,

como el vagabundo pierde sus noches en un portal,

como el amante cierra la puerta y no regresa jamás,

como la madre que anhela a los hijos que se van.

-Cupido no entiendo, ¿cuál es el plan?

Se rompió el amor como el oleaje rompe en la orilla

y tan solo deja en la espuma blanca su olor.

Se apagó como el fuego que se aviva con traición,

como las noches sin la luz de la luna,

Como una casa sin puertas,

como un adiós sin un Dios que me salve del tormento de tu ausencia.

– ¡Que alguien pida clemencia! ¡Que alguien llame al corazón!

Se marchitó  el amor como si fuera una rosa

y la última hoja de su otoño se cayó.

Y voló, alto, libre, despacio, lejos. Muy lejos. 

Se acabó.    

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