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No soy guapa

 

 

 

Dedicado a nuestra autoestima.

“No soy guapa” Te repites día a día mirando al espejo y apuñalando tu alma.

“No soy guapa. Mi frente se llena de arrugas y se nubla mi mirada con la niebla que desprende el charco de mis ojeras de plata.

No soy guapa. La comisura de mis labios advierte que el tiempo araña y mi visión cansada se encierra entre lupas desgastadas.

No soy guapa. La nariz sin forma clara simula colinas cortadas y mi pequeña boca parece haber perdido sus perlas de tanto navegar sin ganas”.

Y no, no eres guapa.

Eres hermosa 

y lo descubrí al navegar por tus gestos humanos y sombras delicadas.

Son hermosas tus pestañas dormidas y tus sueños de niña.

Es bella la forma con la que radiante caminas,

son hermosas hasta las palabras que sueltas en cada huida.

Eres cisne nuevo cuando te emocionas

y el mejor atardecer cuando gritas de alegría.

Eres paisaje perfecto cuando enojada me miras

y destruyes en segundos nuestro mundo de arcilla.

Son magníficos tus gestos de princesa salvaje,

hechizante tu melódica voz y tus palabras flamantes.

Son tus besos trampa nítida en las noches donde las presas

caen deseosas de envolverse entre tus telas de pasión embriagante.

Es tu mirada espuma blanca en el océano azul.

Eres perfecta Artemisa cazando en las noches mis desvelos sin luz.

Son tus hoyuelos en las mejillas trincheras donde se para el tiempo

y tu sonrisa cose curva de magia invisible hasta mis rodillas.

Son tus ojos bálsamos de paz y perfume de hierro,

porque activas mis defensas con un guiño ligero.

Son hermosas las ondas que trazan tu pelo

y un deleite el baile aromático que rompen en tu cuello.

Son atractivos tus arrebatos y enmudece el mundo ante tu fiereza cuando lo pones tierra abajo.

Eres náyade en los lagos

y ninfa de bosques, ríos

y también pantanos.

Y es que, no eres guapa.

Eres tú, sin disfraces ni máscaras.

Eres tú, hermoso palacio

que esconde en su fondo

un tesoro mayor que el reflejo de tu rostro

y tu silueta dorada.

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