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Moiras de los cielos

 

 

 

Los juramentos de los enamorados no llegan a los oídos de los dioses

 

Podría escribir mi realidad
plasmarlo en un pergamino.

 

Podría decir la verdad,

y aceptar torpe mi sino.

 

Por ver nuestra pasión rota,

se ha gestado una gran traición.


Tus sueños y los míos se separan.

El destino fortuito está escrito:

aunque no quiera, tengo que partir ya.

¡Pero te juro que no te traicioné!

Son aquellas Moiras de nuestro cielos

que ansiosas ellas desean verme perder.

Hoy te juro que los dioses de hielo

pagarán por la derrota de su rehén.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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