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Guardiana de Secretos

 

 

 

A aquellos que son capaces de destruir su suerte 

 Nadie creía que fuera capaz de  destruir su suerte por alguien que no le daba paz, pero lo hacía.

A ella, a quien coronaron reina de los Bosques y guardiana de secretos.

Nadie del reino podía creerlo. La habían visto desprenderse de las llamas, enterrar fantasmas y desafiar al viento. Nadie podía creer que ahora estuviera vestida de miedos.

A ella, que le coronaron reina de  manadas y jaurías, ahora se esconde cuando aparece la luna y el único canto que se oye es la bruma cuando silva.

Ahora la reina del viento ha perdido el norte de su vela y navega por el que fue su eterno manto rocoso con una libertad sin cadenas.

 Ya no gobierna ni es reina ni de sus propias condenas. No le obedecen las aguas de ríos ni acantilados, los animales no acatan sus órdenes, los Montes no temen sus truenos.

¿Dónde está nuestra reina, aquella que acallaba miradas y derretía inviernos?  Gritaba como un fuerte oleaje el océano del pueblo. 

Y, es que, cometieron un falló, el reino olvidó su credo: La coronaron reina  de los mil inviernos tras intentar amar a alguien sin quererse primero.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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