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Las fronteras

de tu espalda

Dedicado a los que creen que el amor tiene fronteras.

La naturaleza incierta camina a veces del revés:

Se mira frente a un espejo sin encontrar un reflejo que responda sinceridad ante él.

La vida se rige por leyes exactas de moralidad 

mientras el Mundo grita escondido que anhela libertad.

La idea de amar sin límites y sin fronteras a los demás se va.

¡Veamos en una caricia un gesto de simplicidad,

sin pensar en lo lascivo del tacto de sus dedos al sonar!

La ternura de un abrazo explotando en mil pedazos.

Mientras tanto, imaginando si habrá testigos que juzguen cómo debemos amarnos.

En el sendero una hoguera que alumbra la dirección:

en un lado una flecha y  en la otra una interrogación.

El primero es seguro, transmite comodidad: seguir lo preestablecido, sin titubear.

El otro camino está vacío, aún está por crear: allí las normas son las del viento. Regirse por la ley del mar, ser ola en playas desiertas y barcos que aún no saben dónde naufragar.

De incertidumbre está llena la ruta impopular 

que por miedo nadie cruza,por miedo a quebrantar lo tradicional.

El amor nos salva y guía a la paz mundial. 

Sin embargo, las leyes mandan:

“A una persona tan solo puedes amar”

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